viernes, 4 de junio de 2010

Que las dudas se mueran de hambre por Lucas Leys


Hebreos 10:39. Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.

Si alimentamos nuestra fe, las dudas que tengamos empezarán a pasar hambre hasta que se mueran. Se dice que había un hombre que tenía dos perros que daban miedo con solo mirarlos. Uno era un doberman y el otro un «manto negro» como los de la policía. El doberman era atlético y rápido mientras que el manto negro era grande como un burro. El hombre tenía a cada perro en un extremo diferente de la casa para que no pelearan. En cierta oportunidad, un vecino le preguntó qué sucedería si ambos perros se enfrentaban. ¿Cuál creía él que ganaría la contienda? El hombre sin dudarlo respondió: «El que esté mejor alimentado».

Así nos ocurre a nosotros. Tenemos la opción de darle de comer a la fe o a las dudas. Alimentamos la fe cuando vamos a la iglesia, nos unimos con amigos cristianos, hacemos preguntas en la congregación, leemos la Biblia y otros buenos libros. Alimentamos las dudas cuando andamos con quien no debemos, faltamos a la iglesia, escuchamos demasiado a personajes de los medios, nos rebelamos por popularidad y no separamos un tiempo devocional. El problema es que siempre llega la pelea de los perros y en esa ocasión ganará el que esté mejor alimentado.

Punto de reflexión
¿A quién estoy alimentando? ¿Qué puedo hacer para alimentar la fe?

jueves, 3 de junio de 2010

Mentes inquietas Por Lucas Leys


Éxodo 31:3. Y lo he llenado del Espíritu de Dios, de sabiduría, inteligencia y capacidad creativa.

Investigaciones en la universidad de Minnesota encontraron que los maestros le sonreían a niños con alto índice de inteligencia que eran aplicados pero miraban con desprecio a los más creativos. Según el estudio, los alumnos inteligentes pero no creativos aceptan con conformidad, no se rebelan y completan sus deberes con prontitud y casi perfectos. Los niños creativos en cambio, tienden a ser manipuladores, imaginativos e intuitivos. Son más propensos a poner nerviosos a los maestros. En general los creativos son inquietos, independientes, imaginativos y les falta seriedad. Muchas veces su comportamiento distrae al resto de la clase y dan respuestas inesperadas. El estudio universitario encontró que setenta por ciento de los niños nivelados muy alto en creatividad No eran los preferidos de los profesores y No eran los mejores de la clase. Luego compararon sus resultados con los de una investigación de la Universidad de Stanford en el que se había dejado a los profesores y maestras de escuelas primarias seleccionar a los niños más brillantes. La conclusión fue que los profesores y maestras hubieran excluido de su lista de alumnos brillantes a Edison, Picasso, Einstein y Mark Twain.

La creatividad es un regalo de Dios. Es uno de sus atributos comunicables. Es decir una de las características de Dios que él decidió trasmitirnos como consecuencia de hacernos a su imagen y semejanza. Las personas creativas están siempre buscando nuevas y mejores formas de hacer las cosas. Muchas veces la iglesia ha hecho lo mismo que la escuela. Hemos puesto en alta estima a los que repiten los procesos al pie de la letra en vez de prestarles atención a los innovadores que quizás encontraron una mejor manera de hacer las cosas para el tiempo moderno.

Con el Espíritu de Dios dentro de nosotros, todos los cristianos podemos ser personas creativas. Debemos usar la imaginación para poder cumplir con la misión para la que Dios nos escogió. Podemos usar la imaginación para renovar nuestra vida, familias, iglesia y este mundo que tanto necesita de la creatividad de los hijos de Dios.

Punto de reflexión
¿Qué piensa Dios de la creatividad?
¿Cómo puedo usar mi creatividad para el Señor?

miércoles, 2 de junio de 2010

Aliens por Mike Yaconelli


Los Aliens son seres extraños en una tierra extraña. Hablan en otra lengua, no respetan nuestras reglas ni tienen las mismas costumbres... simplemente no son parte. Los aliens están típicamente incómodos e inseguros de sí mismos en una nueva y extraña casa.

Los discípulos son extraterrestres en este mundo. Muchos de los valores culturales son extraños para los discípulos. Los discípulos no encajan naturalmente con la sociedad que ha perdido el contacto con Dios. Están incómodamente expectantes y se sienten fuera de lugar en la vida cotidiana del mundo. Los discípulos de Cristo se sienten continuamente enfrentados con la cultura, porque ellos tienen diferentes valores, diferentes prioridades, y diferente lenguaje. Los discípulos se sienten raros, extraños con la cultura contemporánea- y esa es simplemente de la manera en que se deberían sentir.

La pista: Ser parte no es siempre lo mejor


¿Hablas de “diferente” como si fuera algo malo?

9 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.10 Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido.11 Queridos hermanos, les ruego como a extranjeros y peregrinos en este mundo, que se aparten de los deseos pecaminosos que combaten contra la vida. 12 Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación.

1° de Pedro 2: 9-12

La Prueba del día:

Robert Heinlein escribió en su novela “Extraño en Tierra Extraña” (“Stranger in a Strange Land”) en 1961. Es la historia de un extraterrestre que viene a la tierra y como no logra ser parte de ella decide establecer una nueva religión.

El Top 10 de Hoy:
Haz una lista de 10 cosas que te hacen diferente de los demás.

Reflexión:
Cuanto más intento ser como los demás, más grande es la pared que construyo a mi alrededor. Necesito tirar abajo esas paredes. Necesito celebrar por quién soy. Tomo el día de hoy y me propongo... (lo que tu sientas).

martes, 1 de junio de 2010

Crónicas de una muela Por Ulises Oyarzún

Hola, soy una muela, un simple molar que vivo en medio de todos mis hermanos y hermanas, dientes de toda clase. Molares, incisivo, canino y pre-molares. Últimamente nuestra vida se ha visto envuelta en situaciones muy preocupantes.

Todo comenzó, cuando un día tuvimos una reunión administrativa y hablamos acerca de aquellos temas que nadie quiere tocar.

Nos dimos cuenta que entre nosotros hay dientes que siempre quieren aparecer al frente de la dirección de alguna actividad, pero no están dispuestos a servir sin que nadie les vea. Esos dientes "paletas" que desean afanosamente cargos para lucirse, aunque sirvan para la "pura foto". Reconocemos que Dios los puso para estar al frente, pero su labor no es sólo promover una linda sonrisa para las cámaras, sino trabajar en equipo en su rol específico.

Otro que nos ha traído problemas es el colmillo, pues aunque es sincero, muchas veces es insensible para decir las cosas. Inca sus filosos comentarios hasta lo profundo, según él, la mejor manera de hacer cambiar a las personas es con unos buenos "palos", pero lo único que provoca es temor, pues su liderazgo se funda en la prepotencia. Lamentablemente nadie de nosotros quiere acercarse a él, pues todos le tenemos miedo. Al parecer, no sabe lo que significa decir la VERDAD en AMOR.

Hace un poco de tiempo llegó a la congregación un nuevo hermano, él era un innovador y en un comienzo nos incomodó a muchos, sus formas de predicar, de liderar, de orar, eran muy diferentes, provocaba desajustes en cada lugar donde iba, si, en verdad era también muy crítico de las estructuras, sobretodo con la mandíbula de arriba que nunca se movía, pues guardaba con celo la "sana doctrina", aunque en el fondo, mas que doctrina era puro tradicionalismo.

Lamentablemente estigmatizaron al pobre hermano como la "muela del “juicio" y se encargaron de sacarlo de la congregación lo más pronto posible pues ponía en peligro la estructura.

Otra hermana que nos ha provocado más de alguna situación incómoda, es la lengua, que por sus características tan particulares, puede compartir con todos y estar en todos los rincones, pero también ha perjudicado en parte la comunión con sus chismes, sus malas palabras, sus malos consejos, sus apresuradas conclusiones en relación a hermanos, sus prejuicios, su rapidez para hablar en vez de escuchar. El otro día tuvimos un golpe fuerte, recibimos un puñetazo. Lamentablemente los primeros en caer fueron algunas paletas y colmillos, pues más que fundados en la encía, que es la Palabra, estaban fundadas en el dinero que les daba su puesto o el prestigio.

Después nos dimos cuenta que muchos de nosotros estábamos infectados por las caries del pecado y el sarro de vivir una doble vida, cosas que salieron a la luz después de esta crisis.

Cuanto anhelo aquellos días en que éramos como niños y si caíamos, nos volvíamos a levantar, aquellos días en que éramos unos "dientes de leche".

Cristo nos dijo que fuésemos como niños, pero es tan difícil tener una fe sencilla, cuando a veces vivir en esta congregación nos empuja a ser muy eficaces, administrativos, verdaderos gerentes, pero dejamos el evangelio que comienza con la alegría de vivir juntos , como verdaderos hermanos, experimentando una fe y amor que trascienda el culto y se expanda como un manto de alegría y esperanza para todos los días de la semana, compartiendo en las casas, juntándonos solo por juntarnos, para saber del otro, amándonos a pesar de las diferencias y perdonándonos cuando nos hemos fallado mutuamente.

Necesitamos la mano de nuestro dentista y Señor, para que nos limpie, nos restaure, nos tape el pecado con su gracia y nos de un aliento fresco.

Ven Señor!!! Abrimos las puertas de nuestra boca (Iglesia), reconocemos que hemos pecado, ven sánanos, límpianos y haz de nosotros un pueblo sin manchas, caries, sarros ni arruga.

lunes, 31 de mayo de 2010

Combustible del corazón Por Lucas Leys

Romanos 5:5. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

En 1907 el explorador Ernest Henry Shackleton, organizó una increíble expedición al polo Sur. Había viajado por el mundo desde que tenía 16 años, cuando era un aprendiz de una flota británica de mercado marítimo. Shackleton sabía que el viaje iba a ser demoledor, pero no esperó que las condiciones del tiempo fueran tan malas. Estando con sus compañeros de aventura en el medio del viaje, las tormentas empezaron a destruir todo lo que tenían. Las temperaturas bajo cero hacían al viento letal. La visibilidad era imposible, sus cuerpos ya estaban extenuados y cada paso demandaba un esfuerzo sobre humano. En medio de esta situación, la comida también se terminaba. Con noventa y siete millas náuticas para llegar al polo Sur, tuvieron que abandonar las esperanzas y emprender el regreso, lo cual obviamente empeoró el ánimo de todos.

Mientras hacían su intento desesperado de volver a la base, se dieron cuenta que debían acelerar el ritmo de marcha o iban a sucumbir. Decidieron que deberían dejar varias cosas en el camino para hacer su carga más ligera. En medio de esta situación tan extrema Shackleton pudo prestar mucha atención a lo que sus compañeros decidieron dejar en el camino y en el proceso aprendió mucho de ellos. Lo primero que varios dejaron fue dinero en moneda. Lo siguiente, aunque verdaderamente escaseaba, fue comida. Luego prendas y elementos técnicos que cargaban encima. Al regresar al campamento, Shackleton luego de contar lo sucedido, le preguntó al resto: ¿Qué creen que todos guardaron hasta lo último con mucho cuidado? La respuesta calentó el frío ambiente de la base: «Fotos y cartas de los amados fue el combustible que los mantuvo en movimiento por la esperanza de volverlos a ver.» El amor siempre nos llena de nuevas esperanzas.

Punto de reflexión
¿Cuál es el combustible de tu corazón?

miércoles, 26 de mayo de 2010

Sobreviviendo al Tour de France por Lucas Leys




1 Corintios 9:26. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire.

El Tour de France es la carrera ciclística más importante del mundo. Prácticamente se trata de darle la vuelta a Francia. Los competidores hacen un trayecto de 3630 kilómetros (2287 millas) saliendo de París y terminando en los Campos Elíseos luego de veintiún etapas y casi un mes de competencia. El Tour de France es una carrera de extremas exigencias y demanda un excelente estado físico. Por eso fue que en ese año todos quedaron muy sorprendidos cuando Lance Amstrong aseguró que iba a participar. Aunque ya era considerado uno de los mejores ciclistas del mundo, Amstrong había sido diagnosticado con cáncer. Le había inundado todo el abdomen, los pulmones y el cerebro. Mientras estaba pasando por todos los tratamientos y sin saber si algún día iba a lograr competir estudió por separado cada tramo de la carrera y se entrenó como un desesperado tras lograr salir de esa etapa en ese infierno llamado cáncer. La meta la tenía clara. Ya había ganado importantes carreras, pero el Tour de France era la más importante de todas y debía ganarla. Sus médicos y su familia lo ayudaron a luchar con la enfermedad y luego de una temporada de dudas, trabajo, miedo y esfuerzo, Amstrong fue dado de alta para seguir compitiendo. Contra todas las apuestas y pronósticos Lance Amstrong se presentó y ganó el rally de los ciclistas y dejó al mundo de los deportes anonadado por su logro. 

Esos días de quimioterapia y miedo debieron haber sido terribles. Ver las carreras por televisión o leer alguna revista especializada sin que estuviera su nombre entre los favoritos no le hacía ninguna gracia. Pero Amstrong no perdió la esperanza y a pesar de que no veía la posibilidad de alcanzar su meta, se entrenó seguro de participar en la carrera de sus sueños. Estudió cada parte del trayecto desde su cama y se entrenó en la casa con una bicicleta fija. Cuando los médicos le dieron la noticia de que el cáncer se había detenido y que estaba en condiciones de competir, Lance ya estaba listo para competir. Ganó en el año 1999 y en el 2000 lo volvió a hacer. 

Punto de reflexión

¿Qué puedo aprender en mi vida espiritual del ejemplo de Amstrong?
¿Cómo puedo «entrenarme» hoy aun cuando las metas parezcan lejanas?

Audiencia con el Rey

Querido Señor, antes los problemas y dificultades que ya me tocaron desde mi niñez y que todavía tengo que vivir quiero considerarme un sobreviviente y no una víctima. Quiero que me ayudes a no perder de vista mis metas y usar cada circunstancia con la esperanza de lograrlas.