viernes, 13 de mayo de 2011

Transfórmate / Por David Padilla


LA PREGUNTA CORRECTA

Hace algunos meses fue lanzada la película Transformers, mientras la veíamos en el cine con mi esposa, vino a mi mente un pensamiento “¿por qué no somos robots?” es decir porque Dios no nos programó desde el principio como a un robot. Tú y yo no somos robots tenemos algo que nos distingue de toda la creación y es que tenemos la capacidad de decidir. Todos los días nos enfrentamos a decisiones, algunas sencillas otras complicadas, el punto es que la vida se nos presentara en forma de decisiones y el éxito depende de si estas decisiones son correctas o incorrectas.

Romanos 12:2 dice “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

Cada vez que nos enfrentamos a una decisión tenemos que respondernos las preguntas que surgen de acuerdo a determinada decisión, si la pregunta es correcta obtendremos la respuesta correcta y si es incorrecta obtendremos respuestas incorrectas y por lo tanto la decisión será incorrecta. Por eso Pablo nos motiva a “renovar nuestra mente” y solo puede ser renovada haciéndonos “La pregunta correcta” cada vez que tomemos una decisión.

Efesios 5:15-17 dice: “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios,16 aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.17 Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor”.

De este versículo se desprende la pregunta correcta, Pablo dice “no vivan como tontos sino como sabios” hay dos maneras de tomar decisiones como “tontos” (gente que no piensa lo que hace) y como sabios (gente que piensa lo que hace). Entonces:

Para tomar decisiones correctas debo…

HACERME LA PREGUNTA CORRECTA

Frente a las decisiones que tenemos que tomar las preguntas incorrectas más comunes son: ¿es esto bueno o malo? o ¿hasta dónde puedo llegar sin pecar? Estas preguntas sencillamente no nos llevan a tomar decisiones correctas porque son preguntas incorrectas, para tomar decisiones sabias la pregunta que tenemos que respondernos es:

¿QUÉ ES LO MAS SABIO HACER?

Si sabes responder a esta pregunta tomarás decisiones sabias en cualquier área de tu vida. Hazte esta pregunta en tres formas: con respecto a mi pasado, qué es lo más sabio hacer?; en base a mis circunstancias actuales qué es lo más sabio hacer?; y con respecto a mis sueños futuros qué es lo más sabio hacer?

Tú y yo tenemos un pasado que de una u otra forma nos ha dado experiencia para tomar decisiones, aprovecha esa experiencia.

Por ejemplo: si alguien a tenido problemas con el alcohol y después de un juego de football sus amigos van a celebrar y toman bebidas alcohólicas ¿qué es lo más sabio hacer para esta persona con respecto a su pasado? La respuesta es que no vaya con sus amigos.

La pregunta no es si es bueno o malo que vaya con ellos, para él lo más sabio es que no vaya porque su pasado le da la respuesta, también tenemos circunstancias presentes en las que en algún tiempo determinado de nuestra vida no podemos tomar algunas decisiones, por ejemplo: casarse, iniciar un negocio, etc.

Evalúa que es lo más sabio hacer con respecto a tu presente. Y por último tenemos sueños por alcanzar y un futuro, el cual depende de las decisiones que tomemos hoy. Así que hazte la pregunta correcta en estas tres áreas y empezarás a tomar mejores decisiones en tu vida cada vez mejor.


Fuente: http://www.especialidadesjuveniles.com/

miércoles, 11 de mayo de 2011

La clase de santidad que quiero tener Por Lucas Leys 2 de 2

Cuando empiezo a quedarme, a no hacer lo que Dios quiere que esté haciendo, es fácil que la tentación me encuentre ´disponible´. Eso fue lo que le pasó a David.

Vayamos algunos años más adelante, mucho después de su valiente enfrentamiento con Goliat. El capítulo 11 de 2 Samuel relata que David tenía que salir en campaña contra los enemigos del pueblo de Dios, pero se quedó.


El rey tendría que haber ido con el ejército pero se quedó muy cómodo en el palacio de Jerusalén mirando la tele. Una tarde (!) al levantarse de la cama, comenzó a pasearse por la azotea del palacio y desde allí vio a una mujer muy hermosa que se estaba bañando.


Primero la miró con un ojo, luego con dos y después le sacó una foto. Hizo que la trajeran y, aprovechándose de ser el rey y de que el esposo de la mujer no estaba, se acostó con ella. Una vergüenza para un hombre que conocía tanto de Dios.

Pero, ¿dónde había empezado todo? David no estaba donde tenía que estar. Estaba perdiendo el tiempo en el palacio en vez de estar haciendo lo que Dios quería que hiciera.

Dios quiere hijos santos. La santidad es la belleza de la cristiana y el cristiano. Por ser la santidad justamente un reflejo de la hermosura del carácter de Cristo en nuestra vida, somos santos cuando hacemos lo que Cristo hizo. Es lamentable ver cristianos que piensan que ser santo es no fumar, no tomar, no bailar ni decir malas palabras.


Esas características son una mínima expresión de lo que es la santidad. La persona santa es feliz porque está haciendo la voluntad de papá Dios, que es ´agradable y perfecta´ (Romanos 12.2). La madre Teresa de Calcuta fue santa, Martin Luther King, Martín Lutero y Hudson Taylor fueron santos, como todos aquellos que de todo corazón se entregan a hacer lo que Dios les pide y eso los hace parecerse cada vez más a Jesús.

Dios quiere algo más, no sólo que no nos metamos en problemas con los cristianos a nuestro alrededor. Él quiere un corazón obediente y una fe total. Él está más interesado en el corazón de sus hijos que en sus habilidades y conocimientos. Quiere vidas a prueba de pruebas. Quiere cristianos que mantengan el gozo y la esperanza en las dificultades; que conserven la paz y el dominio propio en medio de las tensiones. Dios quiere algo más que carisma y popularidad; él está buscando verdadera santidad. Esa que tiene que ver con la pureza de corazón y de la que podemos conversar en voz baja solo ÉL y nosotros. Santidad que tiene que ver con lo que en nuestro lugar hubiese hecho el Santo.

Yo quiero alejarme de aquellas cosas que ofenden a mi Señor. Pero también no quiero ofenderlo al no hacer lo que me pide.




Fuente: http://www.especialidadesjuveniles.com/

lunes, 9 de mayo de 2011

La clase de santidad que quiero tener Por Lucas Leys 1 de 2

A fines de los noventa, en Estados Unidos se puso de moda entre los cristianos llevar brazaletes, llaveros y ropa con la inscripción W.W.J.D que son las iniciales de las palabras en inglés de la siguiente pregunta, traducida al español: ´¿Qué haría Jesús?´

En una ocasión, me invitaron a predicar en un evento multitudinario donde el lema del encuentro era aquella sigla. Los que hablaron antes que yo se refirieron a la santidad y recomendaron a los jóvenes pensar muy bien antes de hacer algo malo y les advirtieron que hacer lo que no agrada a Dios trae consecuencias.



Los jóvenes escuchaban con las cabezas gachas y algunos lloraban. Se respiraba un clima de tensión y vergüenza. Mientras oraba con los ojos abiertos, esperando mi turno, el Señor me indicó: Hasta este momento, se ha hablado como si la pregunta fuera ´¿Qué cosas NO haría Jesús?´, en lugar de preguntar qué cosas sí hubiera hecho. Cuando me tocó hablar, leí el pasaje en Lucas donde el propio Jesús anuncia con qué misión había venido a la tierra:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar las buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.” Lucas 4.18-19.

Acto seguido hablé de lo que Sí hizo Jesús y lo que quiere hacer hoy en la tierra a través de la nueva generación. Hablamos de transformar la sociedad, de impacto, de amor y de sacrificio. Al terminar, el entusiasmo entre los jóvenes era evidente.

Pecados de acción y pecados de omisión

Es una lástima que la iglesia haya enfatizado por tanto tiempo sólo lo que no deben hacer los cristianos, lo que llamamos pecados de acción. Poco se ha enseñado sobre los pecados de omisión, que son aquellos pecados que tienen que ver con lo que no hacemos. Si hacemos una lista de los pecados de acción, de las cosas malas que no debemos hacer, la lista es larga como papel higiénico.

Si anotamos los pecados de omisión, es decir, las cosas que deberíamos hacer y no hacemos, apenas recordamos unos cuantos: diezmar, orar, leer la Biblia, ir a la iglesia y obedecer a los padres. Estas son cosas esenciales, sin duda. Pero, ¿ahí termina lo que el cristiano debiera estar haciendo? ¿Qué haría Jesús en nuestro medio?

Estoy convencido de que hacer la obra de Cristo contribuye enormemente a nuestra santificación; cuando empiezo a hacer lo que hizo Jesús, tengo mucho menos tiempo para hacer aquellas cosas que no debería hacer y que Jesús nunca hizo.


Fuente: http://www.especialidadesjuveniles.com/




viernes, 6 de mayo de 2011

SIDA: una conciencia con inmuno deficiencia / por Lucas Leys 3 de 3



La pandemia

Hay toda una iglesia en América que ya no tiene tantos drogadictos, violadores, asesinos o adulteros transformados como sidosos espirituales que dejamos pasar la mentira, la critica, el egocentrismo, la fe a conveniencia, la misericordia interesada, la falta de hambre evangelísitco, la indiferencia social y tantas otras tibiezas que por diarias, comunes y generales no nos escandalizan ni sorprenden.
Cosas diarias que nada más nos hacen decir: "bueno yo soy así";, "todos somos pecadores", "No se puede cambiar una iglesia con tanta hisotria, "el que esté limpio que tire la primera piedra", "el que tiene que empezar es…";

Entristecemos al Espíritu no dejándole decir nada que nos incomode, perdonándonos mentiritas piadosas, chismes vestidos de pedidos de oración, envidias decoradas en intentos de guardar la sana doctrina y demás "pecados evangélicos"; (Efesios 4.30).

Este SIDA ha afectado nuestros espíritus. El Espíritu de luz quiere concientizarnos de nuestros pecado e invitarnos a crecer, a ser transformados, a refrescarnos de tanta religión tediosa y aburrida que ha atrapado a tantos dentro de las paredes de los templos.

En el nuevo milenio todavía la ciencia no encuentra una vacuna que prevenga el SIDA ni una cura que lo elimine. Nosotros tenemos una hecha por la sangre de Jesucristo de Nazareth que como colirio limpia el corazón arrepentido. De Cristo fluye la vida por su resurección para que un fresco fluir nos renueve el entendimiento a cada año, cada mes y a diario. También el Señor nos reveló un tratamiento de oración, comunión y perseverancia que atenta contra nuestros malos habitos y debilidades regenerando nuestra conciencia.

Vida Espiritual

La vida espiritual no es como la animal. La vida animal tiene ciclos. Se nace, hay un tiempo de crecimiento impetuoso, despues estabilidad y despues hasta un decrecimiento.
La vida espiritual debe ser como la vida vegetal. Los árboles siempre crecen, florecen y se extienden buscando el sol de cada día. El árbol que no crece es porque está muerto.

Me da lástima descubir a muchos adultos que piensan que ya no pueden cambiar, que por sus experiencias del pasado ya se las saben todas o que nada más se han dejado conformar. También me da lástima ver jóvenes tibios sin metas ni objetivos espirituales que no sueñan en crecer.
Debemos cambiar, arrepentinos de este sida que ha corroído la frescura de la vida espiritual en nosotros, y crecer, crecer y crecer apuntando a la medida perfecta de Cristo…


Fuente: www.especialidadesjuveniles.com

miércoles, 4 de mayo de 2011

SIDA: una conciencia con inmuno deficiencia / por Lucas Leys 2 de 3

SIDA En Nuestras Mentes

Analicemos la sigla SIDA:
Un SINDROME es un conjunto de signos característicos de una enfermedad.
INMUNO se refiere al sistema que combate a las enfermedades cuando se quieren apropiar de nuestro cuerpo.
DEFICIENCIA ADQUIRIDA se refiere obviamente a que un conjunto de síntomas indican que nuestro sistema inmunológico está deficiente.

El pecado es la enfermadad por excelencia. Entró en la humandidad cuando nuestros queridos ancestros no soportaron la tentación de decidir por ellos mismos lo que estaba bien y lo que estaba mal (Genesis 3:5).
Una tentación que sigue invitandonos igual que a ellos y en la que tristemente seguimos cayendo.


Una adolescente me decía que para ella no estaba "tan" mal ponerse de novia con este joven que no tenía idea de quién era el Señor.
Un pastor hablaba pestes de tal político porque prometía revisar los derechos de los homosexuales, aunque el candidato que él abiertamente recomendaba proponía la pena de muerte.
Pensar en esto me llevó a hacerme otra pregunta: ¿Cómo establecemos qué cosas dejamos pasar y cuáles no? Le respuesta era obvia: depende de lo que nos conviene.

Seguí meditando en esto por días y me encontré leyendo el capitulo 3 de Apocalipsis.
Juan relata la visión acerca de la iglesia en Laodicea.
Una iglesia que confiando en experiencias anteriores fue dejando su primer amor, su fuego y su onda con el Señor.
Los miembros de Laodicea no llegaron a apartarse, ni se hicieron los rebeldes. Simplemente dejaron que su religión pasase por lo exterior y en su interior ya no interesase el pecado cómo antes. Ya habían curado esas cosas vistosas que eran tan visibles en los más jóvenes pero se habían olvidado de seguir creciendo en ser santificados.
La sentencia dada a ellos por el Señor todos la conocemos: "Por cuanto no fuiste ni frio ni caliente…";


Fuente: www.especialidadesjuveniles.com

martes, 3 de mayo de 2011

lunes, 2 de mayo de 2011

SIDA: una conciencia con inmuno deficiencia / por Lucas Leys 1 de 3



En el año 1981 una "nueva"; enfermedad era reconocida oficialmente por los médicos. Algunos la llamaron la "peste rosa";.


Según algunos religiosos, era el castigo de Dios para los homosexuales; pero pronto la enfermedad se multiplicó. Dejaron de ser solamente homosexuales los infectados y ahora eran recién nacidos, mujeres embarazadas, jóvenes que habían recibido alguna transfusión contaminada, adolescentes en su primer caída sexual y más.
En pocos años la humanidad se hizo presa de una nueva pandemia, aunque no muy distinta de una tan vieja como Adán y Eva. Una que muchos albergan en sus conciencias.

Mientras El Tiempo Pasa

Para muchos de nosotros pasan los días y aquel fuego de nuestro amor a Dios parece quedar solo como parte de nuestras memorias. Aquellas experiencias vividas en congresos, noches de celebración, campamentos, campañas evangelísticas o simples reuniones dónde algún mensajero de Dios nos hizo poner los pelos de punta, para muchos quedan evaporadas al llegar la prueba o la simple sucesión de días de monotonía eclesiástica.

Si no viviste experiencias con el Señor que verdaderamente te conmovieron puede que no sepas de qué estoy hablando. Quizás tampoco me entiendas si hace poco que estás en los caminos del Rey y tu pasión por el reino está que explota. Les escribo a aquellos que conmigo hace años que estamos en la senda marcada aunque sea con muletas.

Dios hizo cambios en nuestras vidas y en el resto de los cristianos que nos rodean. Sin embargo redimidos y todo seguimos pecando.


Hace poco miraba un partido de fútbol entre dos iglesias que conozco hace tiempo. Hacía años que no veía a muchos de los que estaban en el partido pero fue facil recordarlos. Tenían las mismas malas actitudes que tiempo atrás.


Mientras miraba en silencio, me preguntaba: ¿Puede ser que los malos hábitos de hace años sigan siendo los mismos de hoy? Miré para adentro y en el espacio del tiempo de mi propia vida pude ver muchas cosas que no debían estar allí y que hacía años que deberían haber sido "desancladas";. Me hice otra pregunta: ¿Será una buena excusa pensar: "y bueno, yo soy así…";?