viernes, 30 de diciembre de 2011

Bordado

Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.

Yo observaba el trabajo de mi mamá desde una posición más baja que donde estaba sentada ella, así que siempre me quejaba diciéndole que desde mi punto de vista lo que estaba haciendo me parecía muy confuso.

Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: “Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde mi posición”. Me preguntaba porqué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y porqué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba.

Unos minutos más tarde escuchaba la voz de mi mamá diciéndome: “Hijo, ven y siéntate en mi regazo.” Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo se veía tan confuso.

Entonces mi mamá me decía: “Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba. Había un diseño, sólo lo estaba siguiendo. Ahora míralo desde mi posición y sabrás lo que estaba haciendo.”

Muchas veces a lo largo de los años he mirado al Cielo y he dicho: “Padre, ¿qué estás haciendo? El responde: “Estoy bordando tu vida”. Entonces yo le replico: “Pero se ve tan confuso, es un desorden.

Los hilos parecen tan oscuros, ¿porqué no son más brillantes?”.

El Padre parecía decirme: “Mi niño, ocúpate de tu trabajo… y yo haciendo el mío, un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces entenderás…”

Salmos 139:1

OH Señor, tú me has examinado y conocido.
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, Has entendido desde lejos mis pensamientos.
Mi senda y mi acostarme has rodeado, Y estás impuesto en todos mis caminos.
Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Dios, tú la sabes toda.


Fuente: http://renuevodeplenitud.com/

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Un Rincón lleno de Basura

La casa era hermosa, del estilo del siglo diecinueve, y estaba rodeada de bellos jardines. Dentro de la casa había colecciones de relojes antiguos, lámparas de dos siglos de edad, sombrillas de todos los países, estatuillas de marfil, y otras muchas antigüedades. Pero Joan Abery, la dueña, de Reading, Inglaterra, nunca vivió allí. Ella vivió, durante treinta y cinco años, en un vaciadero de basuras.

Joan Abery había sido víctima de un cruel abandono. Su novio la había dejado plantada en el altar treinta y cinco años atrás. Eso la destrozó. No sólo rehusó poner pie bajo el techado de su casa, sino que nunca permitió que ningún otro viviera allí. Prefirió vivir entre la basura, rodeada de ratas y de cucarachas, que en su hermosa casa. Y allí murió, anciana ya, decrépita y solitaria.

Hay un proverbio bíblico que dice: «Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera» (Proverbios 21:9). En su amargura, Joan Abery modificó el proverbio de la siguiente manera: «Más vale habitar en un rincón lleno de basura, sola y tranquila, que en espaciosa casa mal acompañada.»

La basura no es lugar para vivir. Dios no hizo al ser humano para vivir en medio de la basura. Al contrario, Dios hizo para el hombre y la mujer un jardín encantador que les dio por vivienda. Fue la derrota, la sensación de desgracia y fracaso, lo que los llevó a alojarse entre los desperdicios y las alimañas. Joan merecía vivir en casa propia, rodeada de sus colecciones de arte, y entre jardines y flores, pero prefirió vivir entre la basura.

Así mismo hay muchas personas hoy en día que, pudiendo vivir en la limpieza y en el orden, en la belleza y en la cultura, prefieren vivir en medio de desperdicios y desechos morales. Porque vivir en medio de chismes y discordias, de peleas, de insultos y maltratos, es vivir entre la basura.

Vivir en borracheras continuas, en drogas y delitos; andar ocultando con vergüenza una doble vida; practicar descaradamente toda suerte de aberración moral, adulterios, abandono de hijos, desfalcos monetarios y traición de confianzas, es vivir entre la basura. No sólo la ciudad tiene sus basureros; también los tiene la sociedad que vive en ella.

Cristo quiere librarnos de toda basura moral. Él quiere darnos una vida limpia. Él quiere que vivamos en armonía y paz. Él quiere proporcionarnos una completa y total emancipación. Aceptemos el hogar de Dios. No vivamos más en los basureros de este mundo. Sólo en Cristo hay verdadera pureza.


Ama al Señor tu Dios, obedécelo y sé fiel a él, porque de él depende tu vida, y por él vivirás mucho tiempo en el territorio que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Deuteronomio 30:20

¡Sonríele a la vida, Israel! ¿Quién como tú, pueblo rescatado por el Señor? Él es tu escudo y tu ayuda; él es tu espada victoriosa. Tus enemigos se doblegarán ante ti; sus espaldas te servirán de tapete. Deuteronomio 33:29


Fuente: http://renuevodeplenitud.com/

lunes, 26 de diciembre de 2011

El Ladrón y su Madre por Raúl Irigoyen

Un joven adolescente robó un libro a uno de sus compañeros de escuela y se lo mostró a su madre. Ella no solamente se abstuvo de castigarlo, sino más bien lo estimuló. A la siguiente oportunidad se robó una capa y se la llevó a su madre quien de nuevo lo alabó.

El joven creció y ya adulto fue robando cada vez cosas de más valor hasta que un día fue capturado en el acto, y con las manos atadas fue conducido al cadalso para su ejecución pública.

Su madre lo siguió entre la multitud y se golpeaba violentamente su pecho de tristeza. Al verla el ladrón dijo: “Deseo decirle algo a mi madre en su oído”.

Ella acercó su oído a él, y éste rápidamente mordió su oreja cortándosela. Su madre le reclamó que era un hijo desnaturalizado, a lo que él replicó: “¡Ah! Si me hubieras reprendido en mi primer robo del libro aquel, nunca hubiera llegado a esto y ser condenado a una ingrata muerte.

¡Qué terrible es que al buscar al responsable de las cosas que hoy vivimos, descubrimos que somos nosotros mismos! Y es que indefectiblemente habremos de cosechar lo que sembramos ya sea en nuestras propias vidas o en las de quienes nos rodean. La reflexión de hoy nos permite comprender cómo las pequeñas cosas que hacemos o permitimos hacer acaban por definir el rumbo de nuestras vidas. En lo que respecta a nuestros hijos o los de aquellos de personas a las que amamos, estemos dispuestos a corregirlos… lo que está en juego es su futuro. ¿Será este próspero o lleno de amarguras? Cada uno de nosotros, si estamos dispuestos a intervenir a favor de esos muchachos, podrá hacer la diferencia. Adelante y que el Señor les bendiga.

La experiencia me ha enseñado que los que siembran maldad cosechan desventura. Job 4:8

El que siembra maldad cosecha desgracias; el Señor lo destruirá con el cetro de su ira. Proverbios 22:8


Fuente: http://renuevodeplenitud.com/

viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad es Reconciliación Por Rick Warren

La mayor parte de la historia universal es un relato de conflictos. Durante los últimos 5.560 años ha habido cerca de quince mil guerras, y ésas san sólo las que se conocen hoy. Hoy en día, en el mundo se están librando 32 guerras, grandes y pequeñas. Pareciera que los seres humanos no tenemos mucho talento para vivir en paz con nuestros semejantes. Somos mucho mejores para los desacuerdos, las peleas y las contiendas.

Hace cien años, existía la creencia popular de que si se pudiera educar al mundo, todas las guerras desaparecerían. Pero luego de dos guerras mundiales entre las naciones más cultas del planeta, ese ingenuo optimismo se desvaneció. Sin una transformación del corazón, la educación simplemente nos permite concebir modos más sofisticados de matarnos unos a otros. Hay muchas personas brillantes en prisión. Una mente culta no produce automáticamente un corazón pacífico. Lo que el mundo necesita desesperadamente es la reconciliación.

Jesús vino para que, por medio de Él, nos reconciliemos con Dios

 Dice la Biblia: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (Ro.5:8-11).

Las personas lejos de Cristo sienten una falta de plenitud en sus vidas, pero que no saben lo que andan buscando. “Algo me falta”, dicen, o “la vida tiene que ser algo más que esto!” En consecuencia, prueban toda clase de remedios, actividades, logros, drogas y aventuras, en un intento por llenar el vacío que hay en sus corazones cuando lo que necesitan es reconciliarse con Dios. Nada puede suplir la relación rota con Dios.

La buena noticia de la Navidad es que Jesús vino a ser el puente de reconciliación entre el ser humano y Dios.

Para los que amamos al Señor, la reconciliación es un hecho y la podemos experimentar a diario. Pero no sólo es para nosotros. Dice: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: “En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios”. (2ºCo.5:17-20).

Somos reconciliadores. Navidad es la época ideal para ejercitarse en este bendito ministerio.


Fuente: http://devocionaldiario.org/

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Compinche de la Mafia por Max Lucado

Pasaje clave: “Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores” (Mateo 9:13).

Según su historial, Mateo era un recaudador de impuestos del gobierno. Según sus vecinos, era un pillo. Tenía en una esqui­na una oficina de recolección de impuestos y una mano exten­dida. Allí estaba el día en que vio a Jesús. «Sigúeme», le dijo el Maestro, y Mateo lo siguió. En el versículo que sigue encon­tramos a Jesús sentado a la mesa de Mateo cenando: «Jesús estaba comiendo en casa de Mateo» (Mt 9:10).

Una conversación en la vereda no hubiera satisfecho su corazón, así que Mateo llevó a Jesús a su casa. Algo ocurre en la mesa de la cena que no sucede en el escritorio en la ofici­na. Sáquese la corbata, encienda el asador, destape los refres­cos y pase la noche con el que colgó las estrellas en su sitio.

«¿Sabes, Jesús? Discúlpame por preguntarte esto, pero siem­pre quise saber…»

Aunque el hecho de extender la invitación es impresionan­te, la aceptación lo es mucho más. A Jesús no le importaba que Mateo fuera ladrón. A Jesús no le importaba que Mateo vivie­ra en una casa de dos pisos con las ganancias de su extorsión. Lo que le importó fue que Mateo quería conocerlo.

La proporción entre los que no lo vieron y los que lo busca­ron es de mil a uno. Pero la proporción entre los que lo busca­ron y los que le hallaron siempre fue de uno a uno. Todos los que lo buscaron lo hallaron.


Fuente: http://devocionaldiario.org/

lunes, 19 de diciembre de 2011

La Gracia de Dios por Max Lucado

No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4.15–16).

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe(Efesios 2.8–9).

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca (1 Pedro 5.10).

Puedes ser una persona decente. Puedes pagar impuestos, besar a tus hijos y dormir con una conciencia limpia. Pero sin Cristo no eres santo. Entonces, ¿cómo puedes ir al cielo?

Solamente cree. Acepta la obra ya realizada, la obra de Jesús en la cruz.

Acepta la bondad de Jesucristo. Abandona tus propias obras y acepta las suyas. Abandona tu propia decencia y acepta la suya. Preséntate delante de Dios en su nombre, no en el tuyo.

¿Te parece fácil? Pues no fue nada fácil. La cruz era pesada, la sangre era real y el precio exorbitante. Pero como a ti y a mí nos habría llevado a la bancarrota, Él pagó por nosotros. Llámalo sencillo. Llámalo un regalo. Pero no lo llames fácil.

Llámalo lo que es. Llámalo gracia.


Fuente: http://devocionaldiario.org/

viernes, 16 de diciembre de 2011

Serie "Actívate" (parte 4 de 4) por Yamel Núñez


"Hechos a la imagen de Dios"

Génesis 1:1 "En el principio creó Dios los cielos y la Tierra".

Dios le dió la tarea al hombre de poblar la Tierra y gobernarla (Génesis 1:28). Y ésta responsabilidad no fue más que un préstamo.

Por tanto, si la Tierra es un préstamo, ¿qué rol hemos desempeñado en ésta?, ¿qué hemos hecho con ella?...

Discovery chanel declaró: "La Tierra es asombrosa". ¡Y verdaderamente lo es!.

Mientras más asombrosa es la naturaleza más hermosa es la imagen que refleja de Dios. La Tierra cuenta su historia  y hace evidente sus cualidades (Romanos 1:20). Pero, ¿es el mundo solamente asombroso?

1 Reyes 21:1-19 nos cuenta la historia de Nabot y Acab, un conflicto entre la generosidad y la avaricia, el cual concluye con un asesinato por un viñedo... por un pedazo de tierra... Entonces, ¿somos dueños de la Tierra para hacer lo que queramos con ella o debemos mantenerla intacta para demostrar la hermosura de Dios?

La Tierra fue y sigue siendo un préstamo, no es un lugar creado para destruir, Dios puso a alguien a cargo de ella y de los seres vivientes (a nosotros)... ¡Cuidémosla!

Reto:
1.- Actívate a hacer algo que no sea fácil por la tierra y por alguien.
2.- ¡Actívate! porque esto puede causar un efecto dominó.


Fuente: http://puertaabiertaonline.org/multimedia/cultos-juveniles/134-sabado-10-diciembre-2011.html