Así que Samuel se fue y se acostó en su cama. Entonces el Señor se le acercó y lo llamó de nuevo: ¡Samuel! ¡Samuel!
—Habla, que tu siervo escucha —respondió Samuel ( 1 Samuel 3:9-10 NVI)
Cuando tenemos un mensaje importante que compartir con alguien, naturalmente queremos recibir toda su atención. Con Dios pasa lo mismo. Cuando Él nos habla, siempre tiene algo muy importante que decir. Por tanto, Él espera, con razón, toda nuestra atención e interés.

Pero no siempre andamos perfectamente en el Espíritu, ¿verdad? En esos momentos de distracción, Dios tiene que hacer algo para captar nuestra atención. Puede darnos un espíritu turbado, o una palabra de sabiduría a través de un amigo. Podría incluso hacer algo drástico, como provocar una mudanza no esperada, o un cambio de trabajo.
Cuando no estamos en sintonía con el Espíritu, las señales de advertencia de Dios pueden parecer ataques espirituales. Pero pudieran ser los momentos en que Él se está revelando a nosotros. ¿Podría Él estar tratando de captar nuestra atención? Deténgase a pensar, en verdad, si le está hablando, y procure discernir su mensaje.
precisamente, eso me pasó a mi , jamas pensé volver a esta residencia, no querìa no me gustaba, claro, yo le habia dicho que me enviara donde yo me sintiera feliz y de verad estoy muy pero muy eliz desde que volví a este lugar iesperado Dios me ha edicado a traves de las predicas del Dr charles stanley. he crecido en estos dos meses lo que no crecì en 20 años de estar en el evangelio ,Estoy feliz. Este era el proposito demiDios loAmoooooooo
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