viernes, 11 de junio de 2010

Corre el riesgo

  • Reír es correr el riesgo de parecer tonto.
  • Llorar es correr el riesgo de parecer sentimental.
  • Acercarse a otro es correr el riesgo de involucrarse.
  • Demostrar sus sentimientos es correr el riesgo de demostrar su verdadero yo.
  • Poner sus ideas, sus sueños, delante de la gente es correr el riesgo de perderlos.
  • Amar es correr el riesgo de no ser amado.
  • Vivir es correr el riesgo de morir.
  • Esperar es correr el riesgo de desesperar.
  • Tratar es correr el riesgo de fracasar.

Corre el riesgo. Trepa y súbete a la rama donde está el fruto. Muchas personas están todavía abrazadas del tronco del árbol, preguntándose por qué no reciben el fruto de la vida.

Muchos líderes potenciales nunca lo logran porque se quedan atrás y dejan que otro corra el riesgo.

Muchos receptores potenciales nunca recibieron nada porque no dieron un paso fuera de la multitud y lo pidieron. Santiago nos dice: «No tenemos porque no pedimos».

En realidad no pedimos porque tememos el rechazo. Por eso no corremos el riesgo. Pero hoy es un día para correr riesgos.

Después de estas cosas vino la palabra del Señor a Abraham en visión, diciendo: No temas, Abraham; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Gen 15:1

Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Gen 46:3

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Jos 1:9

jueves, 10 de junio de 2010


"Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho".
San Juan 15:7

Una vez escuché la historia de un niño de seis años que vivía en una pequeña ciudad donde el único almacén del pueblo estaba regalando globos para una fiesta hecha para los niños. El niño miraba cómo los otros chicos iban a pedir el globo, que se les daba gratuitamente, con cierto orgullo. Al final, el pequeño juntó las fuerzas que tenía y se armó de coraje para ir a pedir el globo que quedaba. Pero cuando llegó al lugar, miró al que los repartía y, dando media vuelta, se fue.

Uno de sus amigos le preguntó por qué no tenía el globo, a lo que respondió: "No lo tengo porque no lo quería". Este niño creció y llegó a ser un gran escritor. Cuando fue grande dijo que al recordar este acontecimiento le daban ganas de llorar porque, a través del tiempo, comprobó que la gente gana o pierde simplemente por pedir algo o por no animarse a pedirlo. Esto tiene una base muy grande en las enseñanzas de Jesús.

En el Nuevo Testamento hay muchísimas referencias donde Jesús enseñó a pedir: "Pedid y recibiréis... porque el que pide, recibe" (San Mateo 7:7-8). "Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos" (San Mateo 18:19). "Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré" (San Juan 14:13a). Estos principios de pedir para recibir están respaldados por la Palabra de Dios. Mi corazón se agranda al ver que, sin ningún protocolo, sólo con la sinceridad espontánea que sale del alma, una persona le pidió al Señor algo y Su respuesta fue definida e inmediata. Otras veces, la respuesta tardó en llegar pero llegó justo a tiempo.

Cuántas cosas no tenemos porque no sabemos pedir. Pedir es ser humilde, es tocar el corazón de Cristo con nuestra necesidad. Y sabemos que Él tiene cuidado de nosotros. Dios está en todo lugar, pídale con fe porque Jesús dijo: Pedid y recibiréis.

miércoles, 9 de junio de 2010

Sirvámosle con lo mejor de nuestro ser...


"..Y la casa que se ha de edificar al Señor ha de ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras. 1 Crónicas 22:5b

Cuando el Rey David era ya casi anciano propuso en su corazón edificar un templo para la gloria de Dios. Dios no le permitió hacerlo, pero le prometió: "Tu hijo Salomón me edificará el templo".

Lo que sobresale en este versículo es que David no quería hacer las cosas para su Dios a medias. Decidió hacer un templo que debía ser magnífico por excelencia, para renombre, o sea para fama y honra en toda la tierra.

Ese templo iba ser el reflejo de su Dios, por lo tanto David preparó las mejores cosas y proveyó en abundancia las cosas necesarias para construir el templo.

Cuántas veces se nos brinda la oportunidad de hacer algo para la gloria de Dios, qué importante y beneficioso como testimonio de la obra de Dios en nuestras vidas sería entonces imitar a David, saber que lo que hacemos para Dios tiene que ser hecho "magnífico por excelencia", o sea, lo mejor que podemos dentro de nuestras posibilidades.

Por pequeña que sea la tarea que nos corresponda, por insignificante que nos parezca comparada con la obra gigantesca realizada por Salomón, o con los preparativos de David su padre, lo nuestro, a veces, puede ser muy pequeño. Pero aun en las pequeñas cosas se puede ver la grandeza del que lo hace cuando pone lo mejor de sí.

Usted y yo somos llamados a dar testimonio de un Dios Maravilloso, somos llamados a servir un Dios grande y magnífico, somos llamados a confiar en un Dios todopoderoso, somos llamados a proclamar Su bondad y Su amor, Su grandeza y misericordia.

Hagámoslo reconociendo que nuestro Dios es un Dios grande, y sirvámosle con lo mejor de nuestro ser.

Super Culto!

martes, 8 de junio de 2010

Desanimado?!?!?!?


“Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas;”
Hebreos 12:12

¡Qué bien hacen al corazón las palabras de ánimo y aliento! ¿A quién no le endulza el alma recibir palabras confortantes? Pero, coincidirás conmigo, cada vez se torna más difícil escucharlas. Es que cada persona está tan inmersa en sus propios problemas que le es casi imposible reparar en la necesidad de su prójimo. Así entonces, como un círculo vicioso, cada uno se aísla dentro de su propio mundo y se va convirtiendo en una isla de soledad y egoísmo.

El mundo actual es un verdadero caos y el hombre que lo habita víctima del mismo. Pero que diferente es escuchar esas palabras de ánimo salidas de la boca de Dios. Tienen el poder de levantar aún el ánimo de quien está inmerso en el dolor más grande. Son palabras que transmiten una fuerza incomparable.

Cuando el escritor a los hebreos dice lo que hemos leído, lo hace bajo la absoluta guía y dirección del Espíritu Santo. ¡Es Dios quien las dice! La Biblia, que es la palabra de Dios, contiene en sus páginas el más maravilloso mensaje que toda persona necesita oír. Transmite vida, energía, salud, paz y consuelo.

Amigo de las mejores palabras, el ritmo de vida actual se parece a un carrousell descontrolado. Gira a una velocidad enloquecida y enloquece a cualquiera. El intentar concretar sueños que jamás se cumplen va minando las fuerzas. Los anhelos cada vez más lejanos no hacen otra cosa que desgastar el alma. Así entonces, el vacío del corazón humano se va agigantando y la necesidad espiritual también.

¿Y tú como te sientes? ¿Te identificás con aquellos que están a punto de bajar los brazos? ¿Te sientes tentado a tirar la toalla? ¿Y si pruebas con la ayuda de Dios? ¿Y si le abres el corazón con fe para escuchar sus palabras de aliento inigualables?

lunes, 7 de junio de 2010

Los sueños son cosa seria por Lucas Leys



Ezequiel 12:23. Ya vienen los días en que se cumplirán las visiones.

Es muy fácil minimizar los sueños. Si los tomamos como algo sin importancia, los sueños perderán su poder y potencial. Muchas voces a tu alrededor van a sugerir que es más acertado hacerle caso a los realistas y a los prácticos. Los visionarios suelen ser personas que incomodan a otros cuando deciden hablar de sus sueños y mucho más cuando esos sueños se cumplen. Es por eso que muchos prefieren anular las visiones de los soñadores. Todos los que cumplieron sus sueños tuvieron que callar esas voces que los invitaban a pensar que estos no eran cosa seria. Por eso, la clave para que los sueños no se deshagan es tomarlos muy en serio.

Un breve sueño bien concebido puede desencadenar una potente fuerza creadora en otras personas y así, sueño a sueño, se pueden transformar mil realidades. De todas las características que poseemos, soñar es una de las más semejantes a la imagen de Dios. No somos solo un cúmulo de moléculas ni de células; tampoco una suma de instintos repetibles innatamente. Podemos soñar y eso es algo seriamente planeado por Dios. Él nos dio esa capacidad como rasgo fundamental de nuestra creación. Soñar equivale a crecer, conquistar, crear, arreglar y mejorar. Los sueños son una energía necesaria para mantener y refrescar la creación a nuestro alrededor. Ellos nos permiten ver lo invisible, creer lo increíble y lograr lo imposible. Por eso es que cuando soñamos podemos sentirnos completos en el Señor. Los sueños muchas veces son revelaciones de Dios, por eso hay que encararlos con pasión, compromiso y esfuerzo. Si así lo hacemos, vendrán los días en que se cumplirán estas visiones.

Punto de reflexión
Cuando sueñas despierto, ¿qué es lo que más anhelas?
¿Por qué a Dios le gusta que soñemos?
¿Qué sueños aún no has podido alcanzar? ¿Cuáles ya has alcanzado?

Muchas personas se han olvidado de soñar y crear pensamientos positivos acerca de un futuro con éxito y victorias ¿A quién podrías ayudar a despertar al anhelo de soñar con Jesús?