lunes, 11 de julio de 2011

Y Todo eso cabe en la cabeza por Maxwell, J. C.

Una vez leí una historia en The Employment Counselor [El consejero de empleo] en la que un joven cristiano se preparaba para viajar cuando su compañero de viaje entró en el cuarto para ver cómo le iba en los preparativos.


—¿Terminaste de empacar?—le preguntó su amigo.
—Casi—dijo el joven—.
Lo último que me falta es una guía, una lámpara, un espejo, un microscopio, un volumen de buena poesía, un par de biografías, un paquete de cartas viejas, un libro de cantos, una espada, un martillo y una colección de libros que he estado leyendo.
—¿Dónde vas a poner todas esas cosas?—preguntó de nuevo su amigo.
—Aquí mismo—replicó el joven. Buscó su Biblia y la puso en la esquina de su maleta.

Leer la Biblia hará cosas asombrosas en su diario andar con Dios.

Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos. Deuteronomio 4:10


Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Deuteronomio 6:6

Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Deuteronomio 11:18

Fuente: http://www.renuevodeplenitud.com

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