lunes, 13 de junio de 2011

¡Sí! Uno Era Diferente por Edgardo Tosoni

Pasaje clave: Génesis 6:9.
Noé era alguien común. No era un evangelista mundialmente conocido, tampoco era el director de alabanza de su iglesia, no era un discipulador, ni líder de algún grupo, y ni si quiera estaba en el grupo de danza. No era un teólogo con muchos títulos ni un predicador capaz de reunir multitudes.


Y si no fuera por su edad (600 años) y por su blanca barba, tranquilamente podría pertenecer al ministerio juvenil. Y nosotros seguramente lo criticaríamos diciendo: “Míralo a Noé, cuándo pensará comprometerse en algún ministerio, nunca hace nada”.


Aunque las apariencias nos engañen, Noé sí estaba comprometido, pero con algo mucho más importante que un ministerio. Su compromiso era tan intenso que, entre todos, él fue el único a quien Dios tuvo en cuenta.

Noé estaba comprometido con la santidad de Dios. ¿Cómo piensas que habrá reaccionado la gente que lo conocía al ver que él era diferente y qué cosas habrá tenido que soportar por no ser como ellos?
¿Crees que ser diferente le sirvió para algo a Noé?
Noé era un auténtico diferente, comprometido con la santidad de Dios. Él no se dejaba arrastrar por la corriente de sus amigos, familiares o conocidos. Y fíjate que ni siquiera se dice que su propia familia fuera como él; si Dios los salvó y bendijo fue exclusivamente por la vida de Noé.

El pacto fue con él (v. 6:18) porque él decidió no pactar con el pecado. ¿Valió la pena su decisión? Piénsalo fríamente. Tú, ¿qué decisión hubieras tomado?

Ser diferente es tener vida en medio de la muerte. Ser luz en medio de la oscuridad del pecado. Tener fortaleza en las debilidades. Poder decir NO a todo lo que corrompe (en cuerpo, mente y espíritu). Y decir SI a todo lo que te permite disfrutar de la vida plenamente.

Ser diferente es defender la verdad de Dios entre tantas mentiras y falsificaciones, es vivir sin pecado entre tanta pecaminosidad, es sonreir y gozar auténticamente entre tanta falsedad.
Ser diferentes (o santos) es pagar el precio de no ser entendidos por muchos. ¿Estás dispuesto?

Fuente: http://devocionaldiario.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario