miércoles, 5 de octubre de 2011

Llenemos los corazones de sonrisas por Fabricio Choez

Proverbios 17:22 "El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos".

Existe algo más importante que ser feliz, y es nada más y nada menos que compartir nuestra felicidad con los demás. La felicidad que se vuelve egoísta es una felicidad momentánea y falsa, ya que no se reproduce en otros y sólo busca la vanidad.

Tuve la oportunidad de conocer personalmente a alguien que muchos piensan que es un personaje de ficción, pero que en la vida real es un ser humano inspirador, con una sensibilidad extraordinaria, él es Patch Adams, el médico alocado que se pone una nariz de payaso y que en el cine fue interpretado por el famoso actor Robin Williams.

En la vida real Patch es igual al que pinta Hollywood, un hombre sencillo y disparatado, con un gran corazón, que busca llenar de sonrisas al mundo, por eso constantemente, junto a decenas de voluntarios “doctores de la risa” cubren cientos de hospitales a nivel mundial haciendo reír a pequeños y grandes. Él cree firmemente que la alegría puede combatir todo tipo de enfermedades.


Algunos expertos indican que mientras reímos liberamos gran cantidad de endorfinas, responsables en buena parte de la sensación de bienestar, y de esta forma la risa permite seguir un tratamiento eficaz en los pacientes.

La Biblia apoya la teoría de Adams. Dice la Palabra de Dios: “Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos”, esto nos indica que la alegría puede lograr grandes cambios y beneficios a nuestra vida, y entonces podemos decir con certeza que ser feliz es sinónimo de salud y sanidad.

Cuando Jesús llega a la vida de cada creyente, llena de felicidad todo su ser, y automáticamente es sanado del pecado que moraba en él, Dios limpia su alma y lo libera de la opresión que vivía. Existe registro de muchos milagros de gente que creyó en Jesús y fue sanada de enfermedades, en algunos casos hasta incurables.

Un reflejo del cambio de vida de un cristiano es vivir la alegría de una nueva vida, demostrar en el rostro que Jesús vive en nosotros. No nos conformemos con vivir una felicidad personal, erradiquemos el egoísmo de nuestro ser, compartamos el gozo de nuestra salvación con otros y testifiquemos de lo que Jesús hace en nuestras vidas. Disfrutemos la felicidad de tener a Jesús en nuestro corazón y también de compartirlo a los demás.




Fuente: especialidadesjuveniles.com

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